jueves, 27 de marzo de 2008

El sueter de rayas

El perrito chichiguagua se pasaba el día durmiendo, lo cual extrañó mucho a sus amigos y vecinos.
Un día se pusieron todos de acuerdo para investigar porqué era así.
Era así, porque por las noches estaba muy ocupado. ¿?
Gominolito había estrenado un sueter azul con rallas de fresa y el perrito aprovechaba cuando dormía para lamerlas, una a una. Pero como eran mil, con una noche no le alcanzaba.
Gominolito cada día dormía mejor.
Sus hermanos no podían lamer la fresa del sueter porque sus lenguas eran demasiado anchas, así que, viendo cómo las rallas iban desapareciendo, propusieron a Gominolito cambiar el sueter.
Así lo hizo.
Aquél día empezó a vestir un modelo rojo con rallas de menta más anchas.
Entonces, sus amigos y hermanos pudieron tomar el postre con la lengua directamente del sueter de Gominolito y el chichiguagua pudo dormir bien.

Miguel Sánchez

martes, 25 de marzo de 2008

En un árbol

A un árbol subí
y un pajarito ví.

Pío, pío, tengo hambre.
Pío, pío, dame de comer.

Del árbol bajé
y comida busqué.
Orugas, gusanos y otros insectos,
al pajarito llevé.

Todo se lo comió
y feliz se durmió.

Dulces sueños, pajarito mío.
Mañana volveré
y más comida, te traeré.

A jugar

El coche hizo: piii, piiii
y el camión : poo, pooo
Venir, niños.
Venir a jugar.

Decir adios, a los dibujos.
Apagar la tele, ya.

Los juguetes os esperan,
es hora de jugar.

Mariposa

Vuela, vuela la mariposa.
Vuela buscando una flor.

La más bonita,
la más hermosa.

En ella se posará.
Ella será su amiga,
ella será su hogar.

Vuela, vuela la mariposa.
Vuela buscando una flor.

Quiero ser como tú

Una noche en la que todos los juguetes estaban durmiendo, se oyeron unos sollozos.

-¿Qué pasa?- preguntó el camión de bomberos.

-Alguien llora- contestó la ambulancia- vamos a ver quién es.



Muy despacio y procurando no hacer ruido para no despertar a los demás juguetes, la ambulancia y el camión de bomberos se acercaron al rincón de la habitación de donde provenían los sollozos.



-Mira, es el cochecito azul el que llora- dijo la ambulancia.

-¿Qué te pasa, porqué lloras?- le preguntó.

-Ay, es que...es que no quiero ser un cochecito azul- contestó.

-Pero, ¿porqué?- le preguntó la ambulancia, asombrada.

-Porque no me gusta el color azul, porque soy pequeño y porque estoy cansado de hacer siempre

lo mismo. Carretera arriba, carretera abajo y luego al Parking a descansar. ¡Quiero ser como tú!

exclamó, señalando al coche de bomberos.

-Pero éso no puede ser- dijo la ambulancia.- Además, ¿porque un coche de bomberos precisamente?

-¡Porque soy muy interesante!- exclamó orgulloso el coche de bomberos.-Soy grande, de color

rojo y tengo una hermosa escalera.

-Y una sirena- añadió el cochecito azul.

-Yo también tengo una sirena- dijo la ambulancia.

-Sí, pero a mí me gusta más la del coche de bomberos.

-Claro. Como que la mía es mejor- dijo el coche de bomberos.

Y conectó la sirena.

-¡Apaga éso, vas a despertar a todos los juguetes!-gritó la ambulancia.

-Aguafiestas. Claro estás celosa porque el cochecito azul quiere ser como yo, y no como tú. Una aburrida ambulancia.

-Seré aburrida, pero estoy orgullosa de ser lo que soy, una ambulancia. Y me voy a dormir, ya

veo que aquí molesto.

La ambulancia se marchó muy triste por el comentario de su amigo, el coche de bomberos.



Una vez se hubieron quedado solos, el coche de bomberos le preguntó al cochecito azul: ¿tú corres mucho, verdad?

-Sí, soy muy veloz. Pero una vez te acostumbras, ya no resulta emocionante. Incluso llega a

aburrir.

-Yo siempre he querido ser un coche veloz. ¿Qué te parece si nos cambiamos? Yo seré un cochecito azul y tú serás un camión de bomberos.

-Me parece una idea genial.



Y el cochecito azul y el camión de bomberos se intercambiaron.

Los primeros días fueron muy felices. Los dos tenían lo que siempre habían deseado. Pero el cochecito azul echaba de menos su velocida y el camión de bomberos, su escalera y su color rojo.



-¡Qué lento soy!- suspiraba el cochecito azul- y esta sirena me está volviendo loco, con su sonido. Tendré que romperla para que no vuelva a funcionar.

-Yo me siento ridículo al ser tan pequeño- dijo el camión de bomberos- y ese color tan apagado.
Cómo echo de menos mi color rojo tan brillante.

-¿Qué te parece si nos cambiamos otra vez?- le preguntó el cochecito azul.
-Ay, sí, por favor. Vamos a cambiarnos. Tanta velocidad ya me está mareando.

Y los dos volvieron a intercambiarse.
La ambulancia , que los observaba, les dijo: espero que hayais aprendido la lección, y no volvais a desear ser otro juguete.
-Descuida ambulancia- le contestaron los dos a la vez- no volveremos a decir: quiero ser como
tú.

FIN

viernes, 7 de marzo de 2008

El despertador fastidioso

¡Riiing, riiing!, suena el despertador.
Levántate ya,
o al cole no llegarás.

¡Riiing, riiing!, vuelve a sonar.
Déjame dormir,
que al cole no quiero ir.

¡Riiing, riiing, riiing!
Cállate ya,
no me quiero levantar.

¡Riiing, riiing, riiing!
Despertador fastidioso.
Sólo por no oirte,
ya me levanto
y al cole voy.

El cerdito tragón

El cerdito tragón,
todo, todo se lo comió.
Ni una manzana dejó.

Tanto comió
que su tripita protestó.

¡Oiink, oiink!, me duele,
me duele la tripita,
lloraba el cerdito.

Esto te pasa por tragón,
le dijo su mamá.
Ahora aprenderás
a comer con moderación.